A lo largo de los cuatro años que llevo en un instituto de educación secundaria, he convivido diariamente con gente de distintas culturas, razas y religiones. En un principio, durante prácticamente todo el primer curso, mis divagaciones sobre las diferencias marcadas entre cada una de ellas, no iban más allá de un par de comentarios de carácter xenófobo, dichos sin maldad.
Pero poco a poco, a medida que comencé a "hacerme un hueco" dentro de la jauría adolescente, comprobé la enorme divergencia de ideas que existían en cuanto a lo que tolerancia y respeto se refiere. Por una parte, encontraba las ideas más radicales, que evitaban en la medida de lo posible juntarse con todo aquel que pudiera denominarse por algún motivo "diferente", por suerte, éste grupo era el más escaso, pues aunque no erradicado, el racismo y la xenofobia han perdido considerablemente terreno en la sociedad actual. (comparando estos balances con las ideas de años atrás.) Por otra parte, encontraba a aquellos que aceptaban a cualquier extanjero, pero ponían pegas a muchas de sus costumbres, y pensaban (y aún hoy en muchos casos siguen pensando) que debían ser reprimidas y prohibidas, al menos en ciertos lugares. Éstos últimos, suponían la mayoría de los pensantes, y por tanto, hasta hoy en día, dejamos nuestros propios juicios morales a su albedrío. Una manía muy curiosa la nuestra, considerar cierto aquello que abunda entre las personas. Muchos, realmente, piensan que es lo correcto; la manera más plausible y eficaz de convivencia en nuestra sociedad. Yo, por el contrario, opino que es simplemente la idea fácil de escapar a nuestra propia moral.
Existe un extenso debate acerca de éstas costumbres tan radicales traídas de países extremistas, cuya vida cotidiana está regida casi siempre, por la religión a la que profesan lealtad.
En las intensas charlas de debate sobre estos temas, que he tenido la oportunidad de realizar, he tratado de empatizar mi pensamiento con los que estaban "al otro lado de la conversación". Esto me planteó un grave problema: no estaba de acuerdo con nadie. Por ello tuve que deducir mis propios ideales.
No todas las ideas eran iguales, pero convergían en tres puntos fundamentales:
1º- buscaban hallar la justicia. Pero queda claro, siempre desde un punto subjetivo, y en muchos casos egoísta, permitiéndose el lujo, incluso, de canonizarse en una inexistente perfección.
2º- Todos tenían razón. Y el hecho de que alguien se lo discutiera, más aún siendo una adolescente, cuyas hormonas están en plena efervescencia, les provocaba un sentimiento que no distaba demasiado de la gracia.
3º-Todos habían llegado a sus propias conclusiones por lógica. Aclaro que, esto no indica que hayan establecido dentro de su cabeza, por sí solos, un orden social, correcto y lógico. Sino que más bien, éste punto iba encaminado hacia la comparación efectuada de ideas (seguramente incompletas) y habían elegido entre ellas, la más sugerente y racional. La que debía ser, unificadora de las mentes de la sociedad. Siempre hablando en términos de opinión, absolutamente subjetivos.
Basándose en estas tres leyes deberían salir ordenes perfectos, sociedades equitativas, sin barreras, pero entonces no tiene ningún sentido que hayan salido tantas teorías, y tan diferentes, para conseguir un fin, si no igual, al menos parecido.


Hola Maria! soy Paloma Median yo también me presento a las cortes jovenes.
ResponderEliminarHe leido tu blog y me parece muy interesante. Como tú, creo que el racismo esta empezando a desaparecer (gracias a Dios) y poco a poco se nos ve a todo el MUNDO unido trabajando juntos por nuestro bien y nuestro futuro.
Mucha suerte, espero verte en las Cortes.
Buenas ! Me llamo Javier Rodríguez y también me presento a las cortes, me he leido tu blog y es muy interesente. Estoy de acuerdo contigo el racismo esta desapareciendo de nuestra sociedad ( lentamente) pero todavia quedan cosas contra las que luchar como el machismo o la xenofobía.
ResponderEliminarTe invito a pasarte por mi blog.
Saludos y espero verte en Tóledo
Hola María, soy Jesús y tambien me presento a las cortes, me gusta mucho la entrada que has escrito, una reflexión muy buena, a mí me pasó lo mismo el primer año de instituto, además de que estudi en un instituto con alumnos de muy diferentes nacionalidades, somo una piña, aunque siempre hay grupitos extremistas, y tu apreciación sobre el racismo me agrad mucho, recibe un cordial saludo, Jesús.
ResponderEliminarHola María soy Irene, me ha parecido muy interesante la idea propuesta, soy fui alumna amiga y se ayuda mucho a los alumnos, pasate por mi blog si quieres.
ResponderEliminarHola Maria!!! Soy Carlos... yo de esto se bastante en los institutos, al haber pasado por cuatro diferentes durante mi vida en secundaria... he de decir k hay de todo, y falso es k en los centros privados haya menos racismo, pues lo he visto en primera persona... por suerte tu comentario de k el racismo comienza a desaparecer (paulatinamente) es cierto... espero k se pueda llegar a buen puerto... saludos y nos veremos en las cortes si los votantes kieren xD
ResponderEliminar^^ me alegra que os parezca interesante, y sobre todo, comprobar que esteis de acuerdo con estas ideas, espero veros pronto¡
ResponderEliminarun beso¡