sábado, 27 de febrero de 2010

Mediadores

Tras la introducción a nuestra situación actual, mi propuesta para la integración sin desvaloración de ningún sujeto en los centros, me gustaría exponer una propuesta que aun muy conocida, en muchos centros, considero que posiblemente no se le de la total importancia que llega a merecer: La mediación.
Como alumna mediadora de un centro en el que las medidas tomadas sobre este concepto acentúan su importancia más allá que en otros lugares, valoro como ciertamente sugerente esta actividad. Para situarnos, debemos definir el concepto de mediación.Se llama así al proceso mediante el cual se resuelve un conflicto entre dos o más personas, por medio de una tercera persona absolutamente imparcial. Estos conflictos suelen estar marcados por disputas de diversos orígenes, desacuerdos, rumores difundidos, etc. La resolución de problemas mediante este equipo de mediadores crea lazos entre las personas que han participado en el debate, el proceso es absolutamente confidencial, por lo que, a parte de las personas implicadas en el caso, nadie más sabe de la ayuda recibida por el equipo de mediación.
Pero, no solamente trata de solventar unos cuantos problemas personales, producidos entre chicos y chicas de distintas ideas, sino que, también se encarga de la incorporación de los alumnos que se encuentran un poco perdidos dentro de un centro, en lo que al grupo social se refiere; son marginados por cualquier motivo, o sufren acoso escolar. También estos problemmas se hallan incluidos en las funciones del alumno mediador, y el ayudante, que se encarga de detectarlos.
Muchas personas no entran en el equipo por las responsabilidades que implica, como reuniones en los recreos, o responsabilidad de estar atentos hacia los demás alumnos para cumplir sus funciones. Por otra parte, también están los alumnos que votados por sus compañeros entran en el equipo de mediación por la capacidad que éstos les atribuyen. Otro grupo lo componen aquellos que están motivados por las excursiones y ventajas, y durante el resto del curso dejan de lado unas responsabilidades que ni siquiera les interesan. Esto implica que este proyecto, el cual podría ser enormemente eficaz para conseguir un centro con buenas relaciones entre los alumnos, no funcione. Y esto incluye lo mencionado en la entrada anterior. Habitualmente, quienes necesitan ayuda tienden a pedirla, pero no siempre lo hacen, y esto no hace que los conflictos continuen. 
Si consiguiéramos resolver estos dilemas, quizá reprimiendo las ventajas a aquellos alumnos que no cumplen sus objetivos, o inculcando los valores que se obtienen en las experiencias de mediación, en las cuales todo el mundo es igual, y no hay sitio para la discriminación, extinguiríamos esta mancha discriminatoria de nuestra sociedad.
 Volver a tener una visión casi infantil, en la que, sin prejuicios, veamos a todo el mundo desde el mismo punto de vista, independientemente de la raza, sexo, edad o religión, parece difícil, pero no es imposible, motivado por las diferencias que nos separan, de educación y cultura, no es fácili dejarlas de lado. Es como ya se ha dicho, una forma difícil de pensar, pero necesaria. Es necesario que todos seamos mediadores en algún momento.
No se puede pretender vivir en un mundo en el que todo el mundo sea igual, porque no existen realmente dos personas iguales. Tampoco se puede pretender ser amigo de todo el mundo, es algo inviable,  pero si tratarse como compañeros, como seres pertenecientes a la clasificación de los vivos, de aquel privilegiado ente que tiene vida, que es capaz de sentir.

martes, 2 de febrero de 2010

Integración.

A lo largo de los cuatro años que llevo en un instituto de educación secundaria, he convivido diariamente con gente de distintas culturas, razas y religiones. En un principio, durante prácticamente todo el primer curso, mis divagaciones sobre las diferencias marcadas entre cada una de ellas, no iban más allá de un par de comentarios de carácter xenófobo, dichos sin maldad.



Pero poco a poco, a medida que comencé a "hacerme un hueco" dentro de la jauría adolescente, comprobé la enorme divergencia de ideas que existían en cuanto a lo que tolerancia y respeto se refiere. Por una parte, encontraba las ideas más radicales, que evitaban en la medida de lo posible juntarse con todo aquel que pudiera denominarse por algún motivo "diferente", por suerte, éste grupo era el más escaso, pues aunque no erradicado, el racismo y la xenofobia han perdido considerablemente terreno en la sociedad actual. (comparando estos balances con las ideas de años atrás.) Por otra parte, encontraba a aquellos que aceptaban a cualquier extanjero, pero ponían pegas a muchas de sus costumbres, y pensaban (y aún hoy en muchos casos siguen pensando) que debían ser reprimidas y prohibidas, al menos en ciertos lugares. Éstos últimos, suponían la mayoría de los pensantes, y por tanto, hasta hoy en día, dejamos nuestros propios juicios morales a su albedrío. Una manía muy curiosa la nuestra, considerar cierto aquello que abunda entre las personas. Muchos, realmente, piensan que es lo correcto; la manera más plausible y eficaz de convivencia en nuestra sociedad. Yo, por el contrario, opino que es simplemente la idea fácil de escapar a nuestra propia moral.

Existe un extenso debate acerca de éstas costumbres tan radicales traídas de países extremistas, cuya vida cotidiana está regida casi siempre, por la religión a la que profesan lealtad.

En las intensas charlas de debate sobre estos temas, que he tenido la oportunidad de realizar, he tratado de empatizar mi pensamiento con los que estaban "al otro lado de la conversación". Esto me planteó un grave problema: no estaba de acuerdo con nadie. Por ello tuve que deducir mis propios ideales.
No todas las ideas eran iguales, pero convergían en tres puntos fundamentales:



1º- buscaban hallar la justicia. Pero queda claro, siempre desde un punto subjetivo, y en muchos casos egoísta, permitiéndose el lujo, incluso, de canonizarse en una inexistente perfección.

2º- Todos tenían razón. Y el hecho de que alguien se lo discutiera, más aún siendo una adolescente, cuyas hormonas están en plena efervescencia, les provocaba un sentimiento que no distaba demasiado de la gracia.

3º-Todos habían llegado a sus propias conclusiones por lógica. Aclaro que, esto no indica que hayan establecido dentro de su cabeza, por sí solos, un orden social, correcto y lógico. Sino que más bien, éste punto iba encaminado hacia la comparación efectuada de ideas (seguramente incompletas) y habían elegido entre ellas, la más sugerente y racional. La que debía ser, unificadora de las mentes de la sociedad. Siempre hablando en términos de opinión, absolutamente subjetivos.
Basándose en estas tres leyes deberían salir ordenes perfectos, sociedades equitativas, sin barreras, pero entonces no tiene ningún sentido que hayan salido tantas teorías, y tan diferentes, para conseguir un fin, si no igual, al menos parecido.